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ESPECIE INVITADA: “Homo sapiens”

Todos los meses os traemos una especie animal o vegetal de nuestro territorio invitada a nuestro blog, donde os la presentamos y os contamos sus rasgos más característicos y curiosos. En esta ocasión os traemos a la especie animal más peligrosa, y a su vez, peculiar y maravillosa que habita nuestro planeta: el Homo sapiens. Esta especie, carente de rasgos físicos que le permitan resistir condiciones climáticas fuertes como el frío, la nieve, el sol, etc. o que le permitan cazar o defenderse, tales como garras, colmillos, capacidad para correr a gran velocidad, etc. se vio obligada a sobrevivir gracias a otros medios: la capacidad de raciocinio. Debido a la falta de estos rasgos físicos, el ser humano evolucionó desarrollando otras capacidades como el uso de herramientas que le permitieran sobrevivir en un mundo repleto de depredadores. Con el paso del tiempo, esta especie carente incluso de pelo -un rasgo básico para la supervivencia-, una especie físicamente débil para afrontar las complejidades de la vida salvaje, parece que se haya adueñado del planeta y de todos sus recursos. Los humanos se han coronado como especie suprema, dueños del mundo, del resto de especies, del agua, de la tierra, del aire… Pero no todo en ellos es tan malo. Gracias a ese intelecto desarrollado para evitar su extinción, han desplegado capacidades maravillosas: aprendieron a construir refugios, muros y demás edificaciones que, con el tiempo fueron perfeccionando hasta ser capaces de crear auténticas maravillas arquitectónicas; desarrollaron la ciencia y la medicina, lo que permitió alargar su esperanza de vida y también la de otras especies; y hemos creado el arte y la música, las más maravillosas expresiones de la belleza que se puedan imaginar. Lo especialmente particular de esta curiosa especie es que, aquello que los hace increíbles es lo mismo que acabará destruyéndolos si no optan por modelos de vida más respetuosos, sostenibles y en alianza con la naturaleza y el resto de sus habitantes. Resulta bastante paradójico, ya que fue precisamente un cambio climático, el periodo glacial que empezó hace unos 115.000 años, lo que presuntamente acabó con el Homo erectus. Este pariente tan cercano, pese a una fisionomía más adaptada al frío, no supo aclimatarse por no saber confeccionar abrigos. Ahora, somos nosotros el principal detonante del nuevo cambio climático que nos acecha. Estamos frente a un nuevo reto que implica una reducción drástica de nuestro consumo. ¿Sabremos adaptarnos o nos situaremos al borde del abismo evolutivo como lo hicieron nuestros antepasados?

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