LAS HORMIGAS y LOS PULGONES (o los Antiguos Pastores del Micro-Mundo).

 In Entendiendo la naturaleza

Hace unos 10.000 años los seres humanos descubrieron los múltiples beneficios que para nuestras jóvenes sociedades suponía la captura, domesticación, cuidado y crianza de animales. Inventamos así la ganadería, compañera inseparable de la agricultura, dos actividades económicas tan antiguas como las primeras ciudades neolíticas surgidas en el Creciente Fértil de Mesopotamia y sin las cuales nunca habríamos dejado de depender de la caza y recolección de alimentos para nuestra supervivencia.

Pero esta historia no empieza hace 10.000 años. Ni siquiera hace 1 millón de años. Empieza mucho más atrás, cuando los insectos dominaban el ecosistema terrestre.

Hace más de 100 millones de años las hormigas evolucionaron desde su antepasado común, la avispa, un insecto social como ellas. Los insectos sociales siempre nos dejan pasmados por la sorprendente semejanza de algunos de sus comportamientos con el funcionamiento de las sociedades humanas de todas las épocas: sus colonias están divididas en castas, al puro estilo medieval, con clara diferenciación de tareas. Las reinas dominan al resto según su voluntad y no permiten el ascenso social de la plebe. Trabajan de forma totalmente organizada a favor del bien común y del progreso de su sociedad. Excavan complejas redes de túneles. Construyen hermosas colmenas perfectamente geométricas. Usan los mismos caminos y senderos de generación en generación. Combaten en sangrientas guerras por defender su territorio frente a otras colonias. Incluso utilizan un lenguaje muy preciso para comunicarse entre ellas (con danzas, como las abejas, o químico, como las hormigas).

Pero lo que ya se pasa de la raya, lo que nos deja con el gesto torcido, casi con cara de preocupación, lo que prácticamente nos obliga a humillarnos frente a la grandiosidad de la Naturaleza y de sus ancestrales relaciones ecológicas es esto: las hormigas, amigos y amigas itinerantes, son granjeras, ganaderas y pastoras. Y con todas las letras.

Según la Real Academia Española:

ganadería.

(De ganadero).

3. f. Crianza, granjería o tráfico de ganados.

ganadero, ra.

3. m. y f. Dueño de ganados, que trata en ellos y hace granjería.

4. m. y f. Persona que cuida del ganado.

granjería.

(De granjero).

2. f. Cría de ganados y trato con ellos.

pastor, ra.

(Del lat. pastor, -ōris).

1. m. y f. Persona que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de ovejas.

Ya lo habíamos leído, lo habíamos oído en alguno de los cientos de documentales con los que la TV da color a los sueños de nuestras siestas, pero nos faltaba verlo con nuestros propios ojos. Y fotografiarlo:

Lo que podemos apreciar en la primera fotografía son unos tiernos brotes de nuestra hiedra con una gran concentración de pulgones, pequeñísimos insectos parásitos de plantas con flor que, por lo tanto, son potencialmente una plaga para nuestros cultivos. Pero si nos acercamos un poco más, llegamos al quid de la cuestión:

Las hormigas y los pulgones han co-evolucionado y, además, han desarrollado una estupenda relación de mutualismo (una interacción ecológica entre dos especies diferentes para beneficio mutuo.) Las hormigas obreras reúnen a los pulgones en un “rebaño”. Si no lo están ya, los ponen a resguardo de las inclemencias atmosféricas, normalmente debajo de las hojas de la planta que parasitan. Los van cambiando de zona de pastoreo para que puedan alimentarse sin parar (¿trashumancia?). Cuando llegan las mariquitas, insectos depredadores de pulgones usualmente más grandes que las hormigas, defienden a capa y espada a sus diminutas ovejas de seis patas, llegando incluso a matar a la mariquita atacante entre varias obreras-soldado. Y la recompensa por todo su esfuerzo merece muchísimo la pena: al alimentarse de savia, los pulgones secretan unas gotitas de líquido azucarado muy energético llamado mielada que las hormigas recolectan para alimentar a su hormiguero. En algunos casos, los pulgones lo secretan en respuesta a unos golpecitos que las hormigas les dan con las antenas (¿los ordeñan?) Y también en algunos casos, al cambiarse de hormiguero la colonia de hormigas se lleva consigo a todo el rebaño de pulgones para seguir asegurándose la alimentación.

Hormiga “ordeñando” pulgones, con la mielada entre sus mandíbulas. Fuente: Wikipedia Commons,

Y esto no es todo: hay hormigas que también crían a ciertas orugas, llevándolas a comer durante el día y resguardándolas en el hormiguero por la noche, a cambio también de la suculenta mielada que obtienen masajeando a su huésped. Hay hormigas que son agricultoras, como las de la tribu Attini, que cultivan especies de hongos agaricáceos que dependen de esta relación para sobrevivir. Y un larguísimo etcétera de ejemplos de mutualismo entre formícidos y otros animales y plantas que podéis encontrar aquí.

La ecología nunca dejará de sorprendernos.