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PROYECTO BIOES2: EL VALOR DE NUESTRO TERRITORIO

¿Alguna vez os habéis preguntado qué valor tiene un territorio? (OJO: no confundir con “qué precio tiene”) ¿Cuánto vale una puesta de sol en una atmósfera limpia? ¿Qué pagaríamos por un río de agua cristalina o por unos bosques sanos y evolucionados? ¿Qué valor tienen nuestras tradiciones y nuestro legado cultural? Y si esto lo pudiéramos medir, ¿cómo cambiaría nuestra visión de las zonas rurales? Seguramente muchos de nosotros, desconocedores de las oportunidades que brindan, nos plantearíamos si realmente vale la pena seguir viviendo en las grandes ciudades.

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A esto y a mucho más se dedica el Proyecto BIOES2, una iniciativa de la Fundación Intercoop financiada por la Unión Europea. Sus objetivos son muy claros: saber qué valor tienen para la población rural sus recursos naturales y culturales y poder, así, desarrollar iniciativas económicas que los aprovechen de forma sostenible, permitiendo lo que desde BIOES2 llaman una Economía de Subsistencia Ampliada: desarrollar nuestro trabajo en el medio rural para poder cubrir nuestras necesidades principales (alimentación, sanidad y educación) sin complicarnos más la vida, y pudiendo, por ello, tener más tiempo libre para disfrutar de nuestro entorno natural y cultural, de nuestras aficiones, de las relaciones sociales, de las cosas, en definitiva, que nos acercan a la felicidad.

Las elegidas para ejemplificar su metodología fueron cuatro comarcas gallegas y castellonenses, en concreto Ordes y Deza (La Coruña y Pontevedra respectivamente), por un lado, y el Alto Palancia y Els Ports por el otro, todas con características sociales, económicas y ambientales similares. En una primera fase, después de establecer una red de entidades colaboradoras, se dedicaron a inventariar los recursos de cada territorio, y el paso más importante fue encuestar a la población. Este enorme inventario se analizó por parte de expertos que, junto con una herramienta informática especialmente diseñada para ello, debatieron sobre las potencialidades de los territorios y asignaron valor económico a todos los recursos (presentes e, incluso, futuros) de las comarcas. Es muy interesante conocer qué valores tuvieron en cuenta para obtener el Valor Económico Total (VET).

Estos fueron sus resultados con respecto a las comarcas castellonenses (€/año). Se excluyeron las capitales, Segorbe y Morella, para no distorsionar las valoraciones:

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Fuente: www.bioes2.com

Son de destacar dos resultados que dicen mucho acerca de la estima que la población rural siente por sus comarcas y del valor (OJO: no el precio) que le otorgan. Por un lado, en el Alto Palancia ganó por goleada el Valor de Uso Indirecto, donde entran los servicios ambientales que ofrece gratuitamente la naturaleza y que no se tienen en cuenta en nuestra economía. Con 16 millones de €/año superó al Valor de Uso Directo, el que le damos a nuestra economía actual y que sí tiene un peso concreto en el PIB (agricultura, industria, etc.), lo cual demuestra la preocupación de la población del Palancia por su medio natural. Por otro lado, en Els Ports el Valor de Futuro (o de Legado) fue el que más peso tuvo con 10 millones de €/año. Los habitantes de Els Ports creen que su valor principal es el gran legado cultural y natural que dejarán a las generaciones futuras, y simplemente por ello le dan tanto valor y quieren conservarlo. Estos son, según los autores y autoras del proyecto, “valores que el mercado no remunera” y que, ahora, se pueden dar a conocer a la sociedad para ser aprovechados y que generen oportunidades económicas sostenibles en zonas rurales.

En el proyecto BIOES2 van más allá. A partir de los resultados de la valoración, además de plantear alternativas económicas para las diferentes zonas estudiadas (actividades turísticas, ambientales, productivas y sociales), quieren diseñar y tutelar estrategias de desarrollo rural junto con la población local en un proceso que culminaría con la instalación de oficinas permanentes de asesoramiento a emprendedores rurales, desde donde se estudiaría la viabilidad y sostenibilidad de los proyectos y se haría un seguimiento de los mismos.

Desde Itinerantur también seguiremos muy atentos la evolución de esta iniciativa tan necesaria para el cambio de paradigma social y económico que tanto necesitamos si queremos un desarrollo de nuestra sociedad ambientalmente equilibrado y socialmente justo.

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15 de diciembre de 2013

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