SERIE ESPECIAL: EL MUNDO MASOVERO II

 en Historias de la historia, Itinerantur te cuenta

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL EN EL MUNDO MASOVERO

Os traemos una nueva entrega de nuestra serie especial sobre la vida en las masías. En el primer capítulo  hicimos una breve introducción sobre la vida en las masías y os pusimos nuestro Microdocumental «La vida als masos de la Tinença». Esta vez, hablamos sobre la organización social tanto interna como externa. ¡¿Preparados?!

 

ORGANIZACIÓN INTERNA: EL MAS

En nuestros tiempos actuales, y más en las ciudades, difícilmente te puedes encontrar con un hogar que funcione como una unidad donde conviven la mayoría de los miembros de la familia y cuyos puestos de trabajo se asocian directamente al mismo. Pues justo así es como funciona un mas o masía.

Los mases se caracterizan por tener un tipo de estructura familiar troncal, en la cual conviven varias generaciones de la familia en un mismo hogar y por lo general, cada uno de ellos tiene una jerarquía, un rol y un trabajo bien definido e intransferible que se desarrolla dentro de la propiedad del mas. Como solía pasar en la gran mayoría de las sociedades de épocas atrás, los hombres se encargaban de las tareas “fuera” de la casa (ir a labrar los campos, llevar el ganado, cortar leña, etc) y las mujeres se encargaban de las de “dentro” (cocinar, cuidar de los niños, lavar…) si bien también hacían tareas externas y trabajaban el campo más a menudo de lo que pueda parecer.

Esta sociedad, patriarcal y gerontocrática, dejaba al mando a los hombres (mayores) de la casa. Este hecho, se transmitía de generación en generación y se veía reflejado en la figura del “hereu” (el heredero), de manera que el hijo primogénito heredaba la propiedad para proteger el patrimonio familiar sin fragmentarlo.

 

ORGANIZACIÓN EXTERNA: RELACIONES VECINALES 

¿Conoces el nombre de todos tus vecinos? En las ciudades, cada vez es más difícil saber quiénes viven ¡incluso en tu mismo edificio! Sin embargo, en las masías esto era impensable. Los masoveros se conocían perfectamente unos a otros (con sus virtudes ¡y defectos!).

Aunque existen distintos tipos de estructuras en función del grado de agrupación de los mases (desde aquellos que contaban únicamente con una masía a las agrupaciones llamadas masadas) todas ellas presentaban unas características similares: capacidad completa -o casi- de autogestión, fuertes relaciones con sus vecinos más próximos y un cierto aislamiento respecto a los habitantes del pueblo.

Este aislamiento era también político; por su lejanía a las poblaciones se escapaban de las instituciones civiles y religiosas, y la familia era el primer núcleo de decisión,

lo que originaba continuamente rencillas con los pueblos y ciudades, que no siempre podían controlar fiscalmente a los masoveros a quiénes, a veces, tildaban de incultos e ignorantes.

Por el contrario, en las masadas solía haber buenas relaciones. Las tareas en el campo son exigentes y necesitan de abundante mano de obra, y más si te encuentras aislado en la montaña. Por eso, las familias masoveras se ayudaban unas a otras y era muy frecuente el intercambio de recursos entre ellas, contribuyendo a un sentimiento de pertenencia y comunidad y forjándose así una identidad masovera común.

 

 

TAMBIÉN HABRÁ QUE DIVERTIRSE… ¿NOS VAMOS DE BUREO?

¡Pero no todo iba a ser trabajar!

Los masoveros también tenían fiestas y costumbres propias. La gente de las masías se relacionaba con la gente de los alrededores y esto llegaba a su punto culmen en los famosos bureos, reuniones de masoveros en un mas o masada  para disfrutar con comidas populares, juegos, música y bebida. Si tenéis abuelos masoveros… quizá se conocieron en un bureo, ¿les habéis preguntado?

¿EL ÚLTIMO ALIENTO DE LA VIDA MASOVERA?

Este especial lo estamos escribiendo como un homenaje a esa vida a punto de desaparecer. Esa historia no siempre escrita que se borra al tiempo que nos dejan los últimos habitantes de las masías.

Porque con la despoblación rural y el abandono de las masías corremos el riesgo de perder esos sentimientos de identidad y pertenencia una comunidad; de sentirte identificado con el territorio y de cuidarlo porque sabes que tu vida depende de él.