SERIE ESPECIAL: EL MUNDO MASOVERO III

 In Historias de la historia, Series especiales

PATRIMONIO MASOVERO

Después de una introducción general y un artículo sobre la organización social, hoy os traemos la tercera entrega de nuestra serie especial “El Mundo Masovero III: el patrimonio”.

Con un simple paseo por el término de casi cualquier pueblo castellonense de montaña, enseguida nos damos cuenta de la importancia que han tenido los masoveros en la confección de nuestro territorio.

En el monte podemos encontrarnos con muchos elementos de origen masovero, desde el propio mas, hasta un pequeño caño por el que sale un fino hilo de agua a las faldas de la loma más perdida, es el patrimonio material.

 

¿Comenzamos nuestro paseo?

Caminando por una senda ya casi olvidada, llegas a un mas o una masada. Las construcciones masoveras estaban hechas con los materiales que el entorno les podía ofrecer. Esto es, en la mayoría de los casos, piedra o madera. Por este motivo pueden parecer construcciones muy humildes, pero con un legado cultural valiosísimo, ya que ha formado parte, forman parte y han de formar parte de nuestro territorio. La técnica de construcción masovera por excelencia es el de la pedra en sec.

Generalmente, el edificio principal se compone de tres pisos (planta baja con función de corral para los animales, primer piso donde viven los masoveros, y segundo piso tipo bohardilla o falso para guardar la cosecha). En una masada, encontraremos más edificios, la mayoría de uso comunitario como hornos, aljibes, ermitas e incluso escuelas, ya que en algunos casos había masadas que parecían más bien un pueblo.

A su alrededor se encuentran los campos de cultivos, donde predomina el sistema de terrazas o bancales para salvar y allanar el relieve montañoso, y los pastos para el ganado, delimitados por grandes paredes y muros de piedra. Para obtener el agua de las montañas utilizaban diferentes construcciones como pozos, fuentes o norias. A medida que nos alejamos del mas, podemos seguir encontrándonos construcciones masoveras como refugios, casetas, navajos, corrales, etc. co la función de salvaguardarse momentáneamente en caso de tiempo adverso o incluso para pasar varios días cuando se está haciendo tareas alejados del mas.

De hecho, es muy posible que tu paseo lo estés realizado por caminos, delimitados por paredes de piedra, que, también tiene un origen masovero. Muchos de estos caminos los utilizaban para la trashumancia del ganado, y se llaman vías pecuarias.

Fascinado por todos los elementos que te has ido encontrando por el camino, es entonces cuando empiezas a imaginarte cómo vivirían los masoveros y de qué forma utilizaban los mencionados elementos.  Y es aquí cuando entra en juego el otro patrimonio, el cultural. Los conocimientos que tenían sobre el medio en el que vivían resultaban vitales para poder sobrevivir en un entorno tan complicado.

Juan Plasencia

Por eso, una vez acabado nuestro recorrido, ya en el pueblo, puedes preguntar a la gran mayoría de personas de avanzada edad; seguro que podrán hablarte de qué hacían los masoveros y cómo vivían. Te contarán cómo podían cultivar en la montaña, qué cultivar allí y cuándo hacerlo; de qué manera aprovechaban los recursos forestales, cómo hacían los diferentes productos artesanos (quesos con la leche de sus cabras, cestas de mimbre o esparto…) e incluso las técnicas utilizadas para construir todo el patrimonio material que te has ido encontrando en el paseo. Te están hablando de otro tipo de patrimonio masovero, posiblemente el que sea más importante conservar y el que más riesgo tiene de desaparecer, el patrimonio cultural, inmaterial. Los conocimientos que han ido pasando de generación en generación.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que vayas a dar un paseo por el monte, mantén los ojos y la mente bien abiertos.  Podrás descubrir e imaginar este impresionante patrimonio. La herencia que los masoveros nos han legado: el resultado de su diálogo con su territorio.