El discurso es siempre el mismo: si no queremos que el mundo colapse la Economía ha de crecer, tenemos que consumir más, trabajar más, gastar más, vender más, ganar más, comer más, y más y más, ¡y más!
¡STOP!
Algo falla. Y es muy evidente:
Tantas décadas, incluso algún siglo que otro con el mismo discurso pero las crisis económicas y políticas se suceden, son cíclicas (no hace falta decirlo), la pobreza (8% más en España desde 2008) y la desigualdad aumentan, el hambre se ceba con cientos de millones de personas cada año (200 millones son niños y niñas malnutridos), la conflictividad social intra e internacional continúa… En fin, para qué seguir.
Y la Naturaleza no está ni de lejos mejor:
El Cambio Climático se agrava inexorablemente (en unos pocos años no quedará hielo en verano en el Polo Norte, hagamos lo que hagamos) y nuestro corto sentido del paso del tiempo no nos deja preocuparnos, las extinciones de especies aumentan a un ritmo alarmante (la tasa media de extinción actual es unas 1.000 a 10.000 veces más rápida que la tasa que prevaleció durante los últimos 60 millones de años), los desastres ecológicos ocurren con más frecuencia que nunca (y muchos ni siquiera se conocen hasta pasados años). Y un larguísimo etcétera.
“La Naturaleza se contrae conforme crece el capital. El crecimiento del Mercado es incapaz de resolver la Crisis que él mismo está creando” – Vandana Shiva.
Pero esto es normal, tan normal que los seres humanos estamos consumiendo el equivalente a 2 Tierras, consecuencia en gran parte del desmedido consumismo de los países más industrializados, que han vivido el sueño del productivismo durante demasiado tiempo sin pensar que (¡mentira! Sabiendo que) los recursos naturales NO son infinitos, aplicando modelos de desarrollo económico que parecen ideados en el mismísimo País de las Maravillas, corriendo en un Ferrari con los ojos vendados… Directos al precipicio.
Por suerte para todxs hay numerosas personas que no solo opinan, sino que, yendo más allá, demuestran que otro mundo es realmente posible: un mundo más justo, más solidario y más sostenible, menos hambriento, menos egoísta y menos competitivo. Porque de “más” y de “menos” va el asunto. Estudian, comprueban, dan números claros, ponen en práctica, exponen ejemplos. Muchxs de ellxs son investigadores e investigadoras, científicos, economistas, profesores y profesoras de reconocimiento internacional como Jean Gadrey, Florent Marcellesi y Borja Barragué, autores del libro “Adiós al Crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible” (Ed. El Viejo Topo, 2013). Sin pelos en la lengua y con evidente conocimiento de causa así lo plantean en el prólogo: “El panorama es sin duda desolador pero las alternativas existen. Ante todo, existen si nos damos cuenta de que la era del crecimiento, la del consumo de masas, con energía barata y abundante, basada en el tener más para vivir mejor, ha terminado. Para siempre, porque no es posible que vuelva y porque tampoco es deseable. Nuestra convicción, expresada de forma muy apretada, es la siguiente: no hay salidas a la crisis desde una economía crecentista.”
Y lo que venía faltando en otros estudios al respecto: exponen las alternativas existentes para “transitar hacia una nueva era de prosperidad en el Norte y en el Sur, para las generaciones presentes y futuras, donde es posible aprender a vivir bien y ser felices dentro de los límites ecológicos del Planeta.”